miércoles, 27 de enero de 2016

Un kilómetro muy difícil



"Enviaré lluvias en el momento oportuno y estas serán una bendición"
Ezequiel 34:26

La semana pasada fue la semana de mi tercera quimio, y de las tres que he recibido esta ha sido la que mejor he sentido. La quimio fue aplicada el lunes y para el martes me sentía muy bien, solamente un poco de asco.

Sin embargo, a pesar de que prácticamente no sentía síntomas secundarios del tratamiento, esa fue una semana difícil de verdad, debo confesar que me sentía muy triste, intentaba subirme el ánimo y entretenerme con mis cosas pero mis ánimos estaban bajos de todas maneras.

¿Y triste por qué?. Los que me conocen saben que soy una persona bastante "bombeta". Ay Dios, yo diría que a veces casi que demasiado. Me encanta hablar con la gente, salir y verme con mis amigos o visitar a alguien y hacer algún plan. 

Antes de que todo esto pasara, antes de que me diagnosticaran el cáncer, pasaba muchísmo tiempo fuera de mi casa, entre semana me la pasaba en el trabajo y los fines de semana siempre tenía algún plan, ya sea mío o con mi novio. No es que esté rajando así como de "Ay oseaaa tengo q revisar mi agendaaa", pero es que cuando una bombeta se hace novia de un bombeta siempre hay cosas bombetas que hacer.

Entonces di, me ahuevé. Empecé a sentirme atrapada, atrapada no en mi casa solamente, sino atrapada en una enfermedad que me limita a hacer muchas cosas ¡que m!&rd@ tengo ganas de hacer! -"Tiene que comer esto y aquello" "Recuerde las pastillas" "No salga al sol después se mancha" "No puede manejar por los mareos" "Ahí siempre hay mucha gente mejor no vaya" "Mejor no haga ejercicios muy pesados" "Hay mucho viento ¡tápese!"... Con todo esto ¿cómo no llegar a pensar "Quiero mi vida de antes de vuelta :("?

Y lloré, y lloré y lloré. Hasta sentirme bien, porque estas cosas uno no puede dejarlas adentro, hay que sacarlas y que se vayan con cada lágrima, porque una vez que las lágrimas salen del cuerpo desaparecen. 

Después de llorar y desahogarme recordé lo mucho que estoy disfrutando estar en mi casa. Me encanta pasar más tiempo con mis papás y hacer más cosas con ellos, me hacía mucha falta hacer cosas de casa. 

Para esta segunda semana ya todo cambió. Como dijo mi papá "comenzó con un fuerzón": terminé una piñata que estaba haciendo, un día me tocó preparar la comida entonces hice el almuerzo y de paso unas galletas de mantequilla de maní (me quedaron medio feas pero por lo menos lo intenté), hice ejercicios, y lo que me tiene más emocionada, me inscribí en un curso de costura. 

¿Pero saben qué? No está mal sentirse triste, no está mal llorar, todo lo contrario. La tristeza también alimenta el alma, porque nos indica que algo tenemos que hacer, nos obliga a buscar algo para sentirnos mejor, y en mi caso, me acerca más a Dios. Porque es ahí donde quiero agarrarme más fuerte de Él, y pensar que va conmigo, ahí, al ladito mío. 

Y después de todo esto, volví a sentirme feliz. :)

Antes de irme quiero compartirles mi estatus de Facebook del último día de esa semana, el domingo 24. Este estatus resume lo que aprendí en este kilómetro tan difícil de mi Maratón por la Vida.



Nos vemos en la meta.

2 comentarios:

  1. Hola Mau, no me conoces pero sé tu historia, realmente a mi que estoy "sana" me llenas de tú energía y me haces reflexionar sobre mi vida... Gracias por que me inspiras y realmente Dios tiene una razón para haberte enviado esta oportunidad prefiero llamarla así...

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  2. Hola Mauren,

    Tampoco me conoces, pero gracias por compartir tu historia. Tal vez muchas personas no tengamos esa terrible enfermedad, pero a veces hay cancer en el alma, el cáncer de la soledad, la amargura, al culpabilidad, el resentimiento, etc, que matan silenciosamente. Y vos a pesar de todo, has decidido tomar esto como un detalle de Dios, si porque no decirlo así? Has tomado tu espacio y tiempo para acercarte a El, dejarte amar y tocar por El, y así indirectamente también ayudar a otras personas a descubrir que sí se puede, aún en medio de las dificultades, que hay otras maneras de ser feliz, y que hay que poner de parte nuestra, que al llorar el alma de desahoga. Me recordaste la peli in-tensamente....dema linda, ahí se da uno cuenta el porque de las emociones que no son malas ni buenas, sino que se aprende para que sirven.

    Gracias por tu compartir en este blog parte de tu vida, por dejar a Dios actuar en ella y en la vida de otros.

    Muchas bendiciones!

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