viernes, 28 de abril de 2017

Viviendo la vida en PLAY



Se preguntarán: ¿Cómo? ¿Viviendo en PLAY?. 

Bueno, es que aquellos que hemos pasado por un tratamiento contra el cáncer o algo similar me entienden cuando digo que pasas mucho tiempo de tu vida en PAUSA.

  • No puedes salir a lugares donde haya mucha gente.
  • No puedes recibir sol.
  • No puedes trabajar o estresarte por alguna cosa.
  • No tienes energía para hacer ejercicio.
  • No puedes viajar.
  • No puedes, no puedes, no puedes.
Sí, creo que nos toca vivir sin realmente VIVIR (en un sentido más amplio de la palabra). Y no me malinterpreten, debido a tantos "no puedes", me busqué cosas nuevas por hacer que "sí podía", y aprendí a vivir y disfrutar por esos meses mi vida en pausa: aprendí a coser, a hacer bisutería, a hacer piñatas, vi muchas películas y series nuevas (me encanta!), leí varios libros y cuando me sentía un poco mejor hacía un poco de ejercicio.

Sin embargo realmente quería volver a poner mi vida en PLAY. Desde julio del 2016 estoy comprometida con mi novio y no habíamos podido comenzar con los planes de nuestra boda y de nuestra casita. Cuando por fin podíamos empezar en octubre fui diagnosticada nuevamente con cáncer, esta vez, metástasis en el cerebro y la PAUSA llegó de nuevo.

Por fin terminé mi tratamiento por mi cáncer secundario y mi vida poco a poco está volviendo a la normalidad: Ya tengo pelito de nuevo! (yeii, ya estoy mechuda), estoy de regreso a mi trabajo y esta vez mucho más agradecida con Dios por tener la bendición de hacer algo que me gusta y por la empresa en la que trabajo (P&G), puedo salir con mis amig@s y familia sin preocuparme por el sol o si hay mucha gente o no, estoy muy enfocada en mi salud y pude empezar un plan alimenticio y volver a hacer ejercicio de nuevo (esto me tiene MUY feliz), y en conjunto con mi novio ya comenzamos nuestros planes de boda/casita (♥❤♥).

No les puedo explicar la alegría que existe en mi corazón y lo agradecida que estoy con Dios por permitirme volver a VIVIR mi vida con todas las cosas que me apasionan, me gustan y me hacen feliz.

Si estás leyendo esto y no existe algún impedimento que no te deje hacer las cosas que te gustan, si puedes ir a la playa, estar con tus amigos, tienes a tu familia, tienes trabajo, tienes qué comer y donde vivir, no tienes que ir a un hospital,  etc, entonces tienes MUCHO que agradecerle a Dios.

Y si estás en tratamiento o una situación difícil, te digo, Dios es el único que nos saca de esos momentos. A agarrarse bien fuerte de Su mano y recuerda que todos todos los planes que Él pone en nuestro camino son para algo mejor, y nos van a ayudar a ser personas más fuertes y valientes, y a ser testimonio de SU PODER (aunque algunas veces no lo podamos entender).

¿Que si ya terminé tratamiento? ¿Que si no volveré a tener cáncer? ¿Que si ya crucé la meta de esta maratón? No lo sé, sólo sé que, por ahora, Dios me ha regalado más días de vida.

En fin... ¡Qué bonito es vivir!




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